miércoles, 14 de enero de 2009

Las sombras saben...

Las sombras saben muchas cosas.

Saben muchas cosas que la gente que camina entre las luces desconoce. La publicidad las oculta con grandes brillos de neón.

Por ejemplo, saben que el bote de pegamento es un amigo que nunca falla.
Y que en la basura, hay más tesoros escondidos que en el interior de un barco hundido. Y que la mano temblorosa no sólo es síntoma de miedo. Y que olvidar trago a trago el frio de esta puta noche es el mejor remedio para no tirarse de bruces a la vía del tren.

El caer cada día sí que ayuda a conseguir la sabiduría.

viernes, 6 de junio de 2008

Mis amigos

¿Donde están mis amigos?

Los que no están presos, los están buscando...


Se abrió un claro entre las nubes,
hemos vuelto a ver el sol.
Como dos presos comunes,
en el tejao de una prisión.


Pepe Botika, de ¿Donde están mis amigos?, de Roberto Iniesta

domingo, 1 de junio de 2008

Los nadie

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, lo dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Extraído de 'El libro de los abrazos', de Eduardo Galeano

lunes, 19 de mayo de 2008

Extraños tiempos

Extraños tiempos, los que vivimos.

Tiempos de soledad entre multitudes, tiempos de mentiras envueltas en papeles de colores, tiempos de luces artificiales en noches más artificiales aun.





Extraños tiempos, los que vivimos, en los que el tiempo no es robado por los hombres grises.

martes, 13 de mayo de 2008

Telemaderos

En estos tiempos, en la televisión, abundan series de maderos. Por todos los lados, persiguiendo incansablemente al enemigo de la paz.

Pero miro a mi alrededor extrañado. Ahí en la tele, los telemaderos, la encarnación del bien, no se comportan como los que veo. No apalean al indefenso, no violan en sus comisarías, no extorsionan a los vecinos, ni se dedican al consumo gratuito de farlopa ni hachís, por la buena voluntad de las gentes. No protegen a neonazis en las calles, no insultan al rojo, ninguno es homófobo, ni racista, ni siquiera se censura a los que no piensan como el comisario.

Algo falla en mi televisión, quizás se ha debido estropear...

miércoles, 7 de mayo de 2008

Celdas

Otra vez desperté tiritando, con sudores fríos, con latidos en las sienes. Se repiten los sueños. Demasiado. Ansiando otra vida, quizás.

Fui el único que escuchó los gritos de mis pesadillas.

Completamente aislado en esta celda, perdida la cuenta de los días, tan solo me queda escribir para no volverme loco y esperar el día que mis verdugos me quiten estas cadenas.


domingo, 27 de abril de 2008

Nueva vida

M. tuvo razón hasta en esto. Esta noche comenzará una nueva vida para mí, y él me vaticinó hasta cuales serían mis últimos pensamientos, ya que él también pasó por esto: el día siguiente, mi padre leyendo el periódico, palideciendo, mi madre silenciosa tras recibir la noticia, y tú simplemente diciendo "lo sabía, gilipollas, que acabarías así"... Hacia ti fueron la mayor parte de los pensamientos en estas noches de insomnio, mientras estudiaba la acción una y otra vez, repasando mentalmente cada paso y cada decisión que debería tomar...

Esta misma tarde recibí la esperada llamada de M. indicándome que hoy era el día. Estaba cabeceando en el sofá tras la tercera noche sin dormir en este piso de alquiler, más solo que la una, en una ciudad extraña que solo conocía como turista, y aunque sabía perfectamente quién era, ya que sólo él conoce mi verdadero paradero, me sobresalté al oír el teléfono. Apunté la dirección y la hora. Llamé a mi madre para decirle que las (falsas) vacaciones transcurrían sin ningún incidente. Supongo que tú te habrías informado de que era el momento al no contestar tus llamadas. Según avanzaba la tarde, comenzaron las dudas, como me dijeron que sucedería. "Con esto no se conseguiría nada, aunque fuese un verdadero hijo de puta", "Es un de los mayores responsables, no podemos permanecer con los brazos cruzados", "Y si ..."... Tras esto, se conocería mi nombre en la prensa de todo el país, y a mí, solo podría esperarme o la cárcel o una vida de fugitivo, alejado de ti. Aunque creamos en lo mismo, siempre discrepamos de las formas. Supongo que intuiste en lo que me estaba convirtiendo poco a poco, aun así estuviste siempre ahí. Creo que no podré agradecértelo nunca.

Sin cenar fui al lugar señalado. Me tomé una café para hacer tiempo, y a la vez, intentar entrar un poco en calor. Dichoso frío hace en esta maldita ciudad. Caminé rápido por la amplia avenida, con el cuello de la chaqueta levantado, y me metí en una cabina telefónica cercana al restaurante. Dudé en llamarte. En ese momento se abrió la puerta del restaurante. Le abrieron la puerta (ni eso quiere hacer solo, el muy cabrón), y salió con su mujer caminando los pocos metros que le separaban del coche. Aceleré el paso. Nadie sospechaba de mí en este momento, aunque los nervios aumentaban. ¡Cualquiera que me viese debería sospechar! Caminé pegado a la acera, frente a él. Según abría la puerta del coche, levantó la vista intuyendo a alguien cerca. No acertó a decir nada cuando vio sacar la pistola de mi bolsillo y apretar el gatillo....