viernes, 24 de agosto de 2007

Ideas inconexas VIII

Despertar de una pesadilla bañado en sudor. Frío intenso. Recordar (y comprobar) que todo sigue igual. Toda la puta vida igual. Los recuerdos se confundieron con pesadillas, el mismo vacío que la noche anterior, ideas en la cabeza que se clavan como cuchillos en el alma, impidiendo que nazca una nueva sonrisa. Un incomprendido más, no quiero ser como tú. La mitad del tiempo un idiota, la otra mitad hola que tal, muy bien me voy tengo cosas que hacer. Conmigo todo es más dificil, todo saldrá peor, esa parte de mí me la conozco demasiado bien, me la acabé aprendiendo de memoria hace mucho tiempo, el mundo no me pintó de colores, una sombra entre el resto.

Otra noche sin dormir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué bien me conozco esa sensación. Los minutos que no cesan de pasar y los pensamientos que vuelven una y otra vez, sin parar, en una rueda inacabable, poblando las sombras de la noche de espectros que nos asesinan el alma.