Las sombras saben muchas cosas.
Saben muchas cosas que la gente que camina entre las luces desconoce. La publicidad las oculta con grandes brillos de neón.
Por ejemplo, saben que el bote de pegamento es un amigo que nunca falla.
Y que en la basura, hay más tesoros escondidos que en el interior de un barco hundido. Y que la mano temblorosa no sólo es síntoma de miedo. Y que olvidar trago a trago el frio de esta puta noche es el mejor remedio para no tirarse de bruces a la vía del tren.
El caer cada día sí que ayuda a conseguir la sabiduría.
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miércoles, 14 de enero de 2009
domingo, 27 de abril de 2008
Nueva vida
M. tuvo razón hasta en esto. Esta noche comenzará una nueva vida para mí, y él me vaticinó hasta cuales serían mis últimos pensamientos, ya que él también pasó por esto: el día siguiente, mi padre leyendo el periódico, palideciendo, mi madre silenciosa tras recibir la noticia, y tú simplemente diciendo "lo sabía, gilipollas, que acabarías así"... Hacia ti fueron la mayor parte de los pensamientos en estas noches de insomnio, mientras estudiaba la acción una y otra vez, repasando mentalmente cada paso y cada decisión que debería tomar...
Esta misma tarde recibí la esperada llamada de M. indicándome que hoy era el día. Estaba cabeceando en el sofá tras la tercera noche sin dormir en este piso de alquiler, más solo que la una, en una ciudad extraña que solo conocía como turista, y aunque sabía perfectamente quién era, ya que sólo él conoce mi verdadero paradero, me sobresalté al oír el teléfono. Apunté la dirección y la hora. Llamé a mi madre para decirle que las (falsas) vacaciones transcurrían sin ningún incidente. Supongo que tú te habrías informado de que era el momento al no contestar tus llamadas. Según avanzaba la tarde, comenzaron las dudas, como me dijeron que sucedería. "Con esto no se conseguiría nada, aunque fuese un verdadero hijo de puta", "Es un de los mayores responsables, no podemos permanecer con los brazos cruzados", "Y si ..."... Tras esto, se conocería mi nombre en la prensa de todo el país, y a mí, solo podría esperarme o la cárcel o una vida de fugitivo, alejado de ti. Aunque creamos en lo mismo, siempre discrepamos de las formas. Supongo que intuiste en lo que me estaba convirtiendo poco a poco, aun así estuviste siempre ahí. Creo que no podré agradecértelo nunca.
Sin cenar fui al lugar señalado. Me tomé una café para hacer tiempo, y a la vez, intentar entrar un poco en calor. Dichoso frío hace en esta maldita ciudad. Caminé rápido por la amplia avenida, con el cuello de la chaqueta levantado, y me metí en una cabina telefónica cercana al restaurante. Dudé en llamarte. En ese momento se abrió la puerta del restaurante. Le abrieron la puerta (ni eso quiere hacer solo, el muy cabrón), y salió con su mujer caminando los pocos metros que le separaban del coche. Aceleré el paso. Nadie sospechaba de mí en este momento, aunque los nervios aumentaban. ¡Cualquiera que me viese debería sospechar! Caminé pegado a la acera, frente a él. Según abría la puerta del coche, levantó la vista intuyendo a alguien cerca. No acertó a decir nada cuando vio sacar la pistola de mi bolsillo y apretar el gatillo....
Esta misma tarde recibí la esperada llamada de M. indicándome que hoy era el día. Estaba cabeceando en el sofá tras la tercera noche sin dormir en este piso de alquiler, más solo que la una, en una ciudad extraña que solo conocía como turista, y aunque sabía perfectamente quién era, ya que sólo él conoce mi verdadero paradero, me sobresalté al oír el teléfono. Apunté la dirección y la hora. Llamé a mi madre para decirle que las (falsas) vacaciones transcurrían sin ningún incidente. Supongo que tú te habrías informado de que era el momento al no contestar tus llamadas. Según avanzaba la tarde, comenzaron las dudas, como me dijeron que sucedería. "Con esto no se conseguiría nada, aunque fuese un verdadero hijo de puta", "Es un de los mayores responsables, no podemos permanecer con los brazos cruzados", "Y si ..."... Tras esto, se conocería mi nombre en la prensa de todo el país, y a mí, solo podría esperarme o la cárcel o una vida de fugitivo, alejado de ti. Aunque creamos en lo mismo, siempre discrepamos de las formas. Supongo que intuiste en lo que me estaba convirtiendo poco a poco, aun así estuviste siempre ahí. Creo que no podré agradecértelo nunca.
Sin cenar fui al lugar señalado. Me tomé una café para hacer tiempo, y a la vez, intentar entrar un poco en calor. Dichoso frío hace en esta maldita ciudad. Caminé rápido por la amplia avenida, con el cuello de la chaqueta levantado, y me metí en una cabina telefónica cercana al restaurante. Dudé en llamarte. En ese momento se abrió la puerta del restaurante. Le abrieron la puerta (ni eso quiere hacer solo, el muy cabrón), y salió con su mujer caminando los pocos metros que le separaban del coche. Aceleré el paso. Nadie sospechaba de mí en este momento, aunque los nervios aumentaban. ¡Cualquiera que me viese debería sospechar! Caminé pegado a la acera, frente a él. Según abría la puerta del coche, levantó la vista intuyendo a alguien cerca. No acertó a decir nada cuando vio sacar la pistola de mi bolsillo y apretar el gatillo....
lunes, 31 de marzo de 2008
MIentras escribo
Mientras escribo, mis manos no buscarán en el cajón esa pistola, apuntarán su frío cañón a mi sien y apretarán el gatillo...
Mientras escribo, no puedo cortarme las venas y morir desangrado en la bañera...
Mientras escribo, no caminaré distraídamente por la vía del tren esperando escuchar el silbido de la locomotora justo antes de arrollarme...
Mientras escribo, no puedo morir de sobredosis, solo tiritando, con una jeringuilla en la mano, en un sucio portal...
¿Mientras escribo te olvido?
Mientras escribo, no puedo cortarme las venas y morir desangrado en la bañera...
Mientras escribo, no caminaré distraídamente por la vía del tren esperando escuchar el silbido de la locomotora justo antes de arrollarme...
Mientras escribo, no puedo morir de sobredosis, solo tiritando, con una jeringuilla en la mano, en un sucio portal...
¿Mientras escribo te olvido?
martes, 12 de febrero de 2008
Dos locos
Aún no ha amanecido del todo, y hace un frío que pela. El sol les comienza a deslumbrar cuando llegan a la calle principal de la ciudad que buscaban. Cogidos de la mano, caminan cada vez un poco más despacio. Nunca existieron los relojes para ellos.
-Somos el blanco de todas las miradas de esta puta ciudad que comienza a despertarse, querida.
-Dos sombras en un mundo de blanca luz...
Ropas de colores chillones y desgastadas, cubiertas de polvo, destacan demasiado. Era de suponer. En medio de las bonitas casas, las felices familias y los lujosos coches, la aparición de dos locos, dos forasteros, uno con sombrero de copa, y una con falda corta, medias y botas, caras pintadas ambos, supuso un gran imprevisto en el perfecto domingo recién estrenado.
-Esta gente que nos mira desde sus jardines debe aprender la lección, querido.
-Para eso hemos venido. Además, cuánto antes la aprendan mejor. Mejor para el mundo.
-Y debemos comenzar ya con nuestra misión. Manos a la obra....
-Somos el blanco de todas las miradas de esta puta ciudad que comienza a despertarse, querida.
-Dos sombras en un mundo de blanca luz...
Ropas de colores chillones y desgastadas, cubiertas de polvo, destacan demasiado. Era de suponer. En medio de las bonitas casas, las felices familias y los lujosos coches, la aparición de dos locos, dos forasteros, uno con sombrero de copa, y una con falda corta, medias y botas, caras pintadas ambos, supuso un gran imprevisto en el perfecto domingo recién estrenado.
-Esta gente que nos mira desde sus jardines debe aprender la lección, querido.
-Para eso hemos venido. Además, cuánto antes la aprendan mejor. Mejor para el mundo.
-Y debemos comenzar ya con nuestra misión. Manos a la obra....
sábado, 12 de enero de 2008
La última noche
En aquel momento comprendí que nunca más te vería. Nunca. Es algo para lo que me he estado preparando, sin conseguirlo, durante demasiado tiempo. Cielos sin luna, sin estrellas, es lo único que veré cada noche...
Esta noche supe que tus ojos estaban más hundidos de lo normal, no te acercaste a mí, no dijiste nada y pasaste todo el tiempo, sintiéndote sola, mirando por la ventana hacia ningún sitio, o hacia nuestro pasado o hacia ese nuestro no-futuro... Antes de que te marchases, supe que no volvería a verte, ni me acariciarías ni me besarías nunca más. Abriste la puerta, me miraste por última vez y sin decir nada, te marchaste acelerando el paso. No te reprocho nada, me gustaría que lo supieses. Creo que has encontrado a alguien. Acabaría sucediendo. Ahora te toca volver a sonreír. Sin mí. Con otro.
Desde aquel día que me trajeron aquí comprendí que lo nuestro no sería para siempre. Para siempre también se ha convertido en una palabra vacía para mí.... A las lagrimas las siguieron la incomprensión, el odio y el olvido. Todas las noches esperaba ansioso tu visita. Torturándome con la idea que un día no volverías más. Que me olvidarías. Me hacía sufrir, pero siempre acababas viniendo después de trabajar. Mañana ya no te veré.
En mi mente te recordaré alegre, con una preciosa sonrisa en tu cara, los dos cogidos de la mano caminando sin importarnos nadie más. No quiero recordarte con lágrimas en los ojos, saliendo rápido de esta maldita habitación de hospital, mientras yo, inmóvil, no puedo detenerte, ni hablarte, ni susurrarte, ni llorarte, ni besarte, enchufado a estas máquinas para toda la eternidad...

Esta noche supe que tus ojos estaban más hundidos de lo normal, no te acercaste a mí, no dijiste nada y pasaste todo el tiempo, sintiéndote sola, mirando por la ventana hacia ningún sitio, o hacia nuestro pasado o hacia ese nuestro no-futuro... Antes de que te marchases, supe que no volvería a verte, ni me acariciarías ni me besarías nunca más. Abriste la puerta, me miraste por última vez y sin decir nada, te marchaste acelerando el paso. No te reprocho nada, me gustaría que lo supieses. Creo que has encontrado a alguien. Acabaría sucediendo. Ahora te toca volver a sonreír. Sin mí. Con otro.
Desde aquel día que me trajeron aquí comprendí que lo nuestro no sería para siempre. Para siempre también se ha convertido en una palabra vacía para mí.... A las lagrimas las siguieron la incomprensión, el odio y el olvido. Todas las noches esperaba ansioso tu visita. Torturándome con la idea que un día no volverías más. Que me olvidarías. Me hacía sufrir, pero siempre acababas viniendo después de trabajar. Mañana ya no te veré.
En mi mente te recordaré alegre, con una preciosa sonrisa en tu cara, los dos cogidos de la mano caminando sin importarnos nadie más. No quiero recordarte con lágrimas en los ojos, saliendo rápido de esta maldita habitación de hospital, mientras yo, inmóvil, no puedo detenerte, ni hablarte, ni susurrarte, ni llorarte, ni besarte, enchufado a estas máquinas para toda la eternidad...

lunes, 26 de noviembre de 2007
Las cosas van a cambiar...
Esta noche, cuando estaba jugando con mi amigo con mis coches de juguete, así a las carreras, mi papá ha entrado de nuevo en mi habitación, gritando mucho, y me ha golpeado. Otra noche más. Me ha vuelto a decir Loco de mierda mientras me pegaba. También decía que mi amigo no existe, que Deje de hablar solo que les voy a volver locos a todos, que no más me lo inventé yo y que Debería estar encerrado de por vida en un puto manicomio. Todo eso me dijo. De por vida quiere decir por muuuucho tiempo. Eso son muchos días, que sé yo. Luego he llorado todo lo que mis ojos podían.
¿Sabes? Mi amigo muchas veces sólo me mira, no habla, pero me comprende. Dice cosas con los ojos, y también con sus pequeñas manos. Mi papá dice que no existe con gritos, porque nunca lo ha visto, y cuando bebe, también me dice que no existe con golpes. Mi papá antes no era así. Pero mi amigo me dice que Las cosas van a cambiar muy pero que muy pronto. Cuando mi papá llega cabreado por la noche con sus gritos, mi amigo permanece oculto en las sombras, y es entonces cuando le cambia la cara. ¿Sabes como te digo? Mira a mi papá así como enfadado, con los ojos muy muy rojos, como de color sangre.
¿Sabes? Esta noche he llorado mucho. Me sentía como si estuviese solo en el mundo, sin amigos con los que ir a jugar cuando no llueve. Después cuando yo ya no lloraba, mi amigo ha vuelto y me ha dado un regalo. Me dijo, que con Mi Regalo, Yo ya no lloraría más. Dice que podremos jugar cuando me apetezca, y que mi papá no me dirá más esas palabras feas, ni me golpeará más tampoco. Pero que debo usar Mi Regalo para que las Cosas cambien. Y antes de irme a dormir, he guardado El Regalo, El Cuchillo, Mi Regalo, Mi Cuchillo, debajo de la almohada, no más para que las cosas cambien.
¿Sabes? Mi amigo muchas veces sólo me mira, no habla, pero me comprende. Dice cosas con los ojos, y también con sus pequeñas manos. Mi papá dice que no existe con gritos, porque nunca lo ha visto, y cuando bebe, también me dice que no existe con golpes. Mi papá antes no era así. Pero mi amigo me dice que Las cosas van a cambiar muy pero que muy pronto. Cuando mi papá llega cabreado por la noche con sus gritos, mi amigo permanece oculto en las sombras, y es entonces cuando le cambia la cara. ¿Sabes como te digo? Mira a mi papá así como enfadado, con los ojos muy muy rojos, como de color sangre.
¿Sabes? Esta noche he llorado mucho. Me sentía como si estuviese solo en el mundo, sin amigos con los que ir a jugar cuando no llueve. Después cuando yo ya no lloraba, mi amigo ha vuelto y me ha dado un regalo. Me dijo, que con Mi Regalo, Yo ya no lloraría más. Dice que podremos jugar cuando me apetezca, y que mi papá no me dirá más esas palabras feas, ni me golpeará más tampoco. Pero que debo usar Mi Regalo para que las Cosas cambien. Y antes de irme a dormir, he guardado El Regalo, El Cuchillo, Mi Regalo, Mi Cuchillo, debajo de la almohada, no más para que las cosas cambien.
martes, 20 de noviembre de 2007
Elogio de la esperanza
...Quedan solamente cinco minutos. Toda la mañana esperando el momento. Ansioso. Sudoroso. Mis manos temblando, mirando el maldito reloj en la pared del fondo. Espero este momento desde que despierto, cuando aún está amaneciendo, y mirando por la ventana, intento evadirme del mundo para acelerar el tiempo, a la misma velocidad a la que el pasado desaparece...
...Vuelvo a mirar el reloj. Dos minutos. Se acerca. Me seco las manos en los pantalones. Me coloco el cuello de la camisa a pesar de los temblores que sacuden mis manos...
...Suena una campana, rompiendo el silencio. Es la hora de la comida. Comienza a llegar el resto de residentes. La veo entrar por la puerta. Me sigue pareciendo bellisima, su elegante andar la distingue del resto, tal como el primer día que entró en este asilo. Por aquel tiempo, difuminado por la niebla del olvido, yo ya estaba empezando a olvidar el día que mi familia me enterró en este maldito lugar en vida...
...Vuelvo a mirar el reloj. Dos minutos. Se acerca. Me seco las manos en los pantalones. Me coloco el cuello de la camisa a pesar de los temblores que sacuden mis manos...
...Suena una campana, rompiendo el silencio. Es la hora de la comida. Comienza a llegar el resto de residentes. La veo entrar por la puerta. Me sigue pareciendo bellisima, su elegante andar la distingue del resto, tal como el primer día que entró en este asilo. Por aquel tiempo, difuminado por la niebla del olvido, yo ya estaba empezando a olvidar el día que mi familia me enterró en este maldito lugar en vida...
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