...Quedan solamente cinco minutos. Toda la mañana esperando el momento. Ansioso. Sudoroso. Mis manos temblando, mirando el maldito reloj en la pared del fondo. Espero este momento desde que despierto, cuando aún está amaneciendo, y mirando por la ventana, intento evadirme del mundo para acelerar el tiempo, a la misma velocidad a la que el pasado desaparece...
...Vuelvo a mirar el reloj. Dos minutos. Se acerca. Me seco las manos en los pantalones. Me coloco el cuello de la camisa a pesar de los temblores que sacuden mis manos...
...Suena una campana, rompiendo el silencio. Es la hora de la comida. Comienza a llegar el resto de residentes. La veo entrar por la puerta. Me sigue pareciendo bellisima, su elegante andar la distingue del resto, tal como el primer día que entró en este asilo. Por aquel tiempo, difuminado por la niebla del olvido, yo ya estaba empezando a olvidar el día que mi familia me enterró en este maldito lugar en vida...
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3 comentarios:
jo, que historia mas triste..
hay que ver lo que es la mente humana, que cuando nos gusta alguien nos hace verla diferente, esquisita... me parece curioso ese poder de manipulacion jajaja
un besoo
Insinuante a lo largo de todo el texto, dices pero no dejas que escape. Experiencias.
Un abrazo.
Un micro-relato muy bueno.
Por cierto, te aviso de que me he trasladado de jungla. Ahora estoy en ladurajungla.blogspot.com
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