Fin de la primera parte.
martes, 26 de febrero de 2008
martes, 12 de febrero de 2008
Dos locos
Aún no ha amanecido del todo, y hace un frío que pela. El sol les comienza a deslumbrar cuando llegan a la calle principal de la ciudad que buscaban. Cogidos de la mano, caminan cada vez un poco más despacio. Nunca existieron los relojes para ellos.
-Somos el blanco de todas las miradas de esta puta ciudad que comienza a despertarse, querida.
-Dos sombras en un mundo de blanca luz...
Ropas de colores chillones y desgastadas, cubiertas de polvo, destacan demasiado. Era de suponer. En medio de las bonitas casas, las felices familias y los lujosos coches, la aparición de dos locos, dos forasteros, uno con sombrero de copa, y una con falda corta, medias y botas, caras pintadas ambos, supuso un gran imprevisto en el perfecto domingo recién estrenado.
-Esta gente que nos mira desde sus jardines debe aprender la lección, querido.
-Para eso hemos venido. Además, cuánto antes la aprendan mejor. Mejor para el mundo.
-Y debemos comenzar ya con nuestra misión. Manos a la obra....
-Somos el blanco de todas las miradas de esta puta ciudad que comienza a despertarse, querida.
-Dos sombras en un mundo de blanca luz...
Ropas de colores chillones y desgastadas, cubiertas de polvo, destacan demasiado. Era de suponer. En medio de las bonitas casas, las felices familias y los lujosos coches, la aparición de dos locos, dos forasteros, uno con sombrero de copa, y una con falda corta, medias y botas, caras pintadas ambos, supuso un gran imprevisto en el perfecto domingo recién estrenado.
-Esta gente que nos mira desde sus jardines debe aprender la lección, querido.
-Para eso hemos venido. Además, cuánto antes la aprendan mejor. Mejor para el mundo.
-Y debemos comenzar ya con nuestra misión. Manos a la obra....
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