Aún no ha amanecido del todo, y hace un frío que pela. El sol les comienza a deslumbrar cuando llegan a la calle principal de la ciudad que buscaban. Cogidos de la mano, caminan cada vez un poco más despacio. Nunca existieron los relojes para ellos.
-Somos el blanco de todas las miradas de esta puta ciudad que comienza a despertarse, querida.
-Dos sombras en un mundo de blanca luz...
Ropas de colores chillones y desgastadas, cubiertas de polvo, destacan demasiado. Era de suponer. En medio de las bonitas casas, las felices familias y los lujosos coches, la aparición de dos locos, dos forasteros, uno con sombrero de copa, y una con falda corta, medias y botas, caras pintadas ambos, supuso un gran imprevisto en el perfecto domingo recién estrenado.
-Esta gente que nos mira desde sus jardines debe aprender la lección, querido.
-Para eso hemos venido. Además, cuánto antes la aprendan mejor. Mejor para el mundo.
-Y debemos comenzar ya con nuestra misión. Manos a la obra....
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4 comentarios:
Hola!! Siii disculpa, si yo se bien quien eres jaja, esque ando buscando a los blogs que leia y la tenía a ella en mente! Un gustazo...
me ha gustado esto de dos locos
de donde lo has tomado?
es tuyo?
Creo que no he entendido muy bien el relato, o la idea. Debo de estar espesa 8-S
Un lametón de pantera.
Dos incomprendidos en esta sociedad, pero con las ideas claras ;)
Gracias por los comentarios...
Los incomprendido son rajoy y zapatero?
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