miércoles, 19 de septiembre de 2007

Mensaje

Una estación de tren. El anden abarrotado de trabajadores. Hora punta. Miles de personas esperando el tren cada mañana. Caras de cansancio en la mañana, cansancio en la tarde esperando el de regreso. Nadie mira a nadie, solamente una pelea diaria por conseguir no ya un asiento sino sitio en el masificado tren.

Una de las columnas de la estación es diferente a las demás esta mañana. Nadie a mi alrededor repara en ella, enseguida noto que es distinta. Hay un mensaje manuscrito en ella de color naranja. Me acerco. Lo leo, y durante unos segundos permanezco inmóvil. No sé si alguien más lo habrá leído, alguna persona no-gris espero que si.


La felicidad
no puede ser empaquetada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La felicidad es como el agua, se escapa por las rendijas... ¿se podrá embotellar? ;)

flipper83 dijo...

dicen q si sometes la felicidad a demasiada presión se vuelve líquida.

Anónimo dijo...

Tendré que probarlo... para embotellarla, digo, y beberla a sorbitos, a ver si me hace efecto.