miércoles, 17 de octubre de 2007

Otro más

Treinta y pocos años, transportista, padre de dos niñas y sobreviviendo desde los 15 años, allá cuando su padre los abandonó para irse con aquella chavala. Vio pasar ilusiones, sus amigos continuaron estudiando, mientras tuvo que ayudar con un trabajo precario en casa.

Un caso típico, un caso más: harto de llegar a fin de mes, no vendría mal un sobresueldo, implicase lo que implicase. Podría irse a cenar fuera un día con su mujer y sus hijas, podría irse una semana a la playa de vacaciones, podría ir un domingo al parque de atracciones, al fin y al cabo, no eran lujos, eran cosas que la gente de clase media puede hacer de vez en cuando.

No abrió el paquete pero sabía lo que tenía. Sabía lo que podría pasarle si le pillaban con aquello, pero la mala suerte no iba a acompañarle toda la vida. Lo entregaría, le darían la pasta y punto. Solo una vez, pero lo suficiente para darse esos caprichos: mucho dinero para decir que no. Y quien no se arriesga, no gana.

La fatalidad se ceba con los mismos una y otra vez: control policial rutinario.
El final estaba escrito antes de comenzar el juego: cuatro años en prisión.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí, como se suele decir: En perro flaco todo son pulgas.

εïз Azarukita εïз dijo...

Mmmmm por que no me sorprende ya?
Oye, está interesante tu blog, te sigo leyendo!!
Un saludo...
ke estés bien...
:)

εïз Azarukita εïз dijo...

Holas!
Claro claro... yo ya te he puesto a los mios...
nos seguimos leyendo entonces???
Bueno un abrazo!
Si tenés tiempo aki te dejo un linkzillo
http://vrtgns.blogspot.com/search?q=sentimientos+encontrados

Pa q mires... como estuvo el asunto aki y me kuentes q tan dif alla es si?

Erika dijo...

la buena estrella solo acompaña a los que se la pueden pagar, o eso parece