Mientras escribo, mis manos no buscarán en el cajón esa pistola, apuntarán su frío cañón a mi sien y apretarán el gatillo...
Mientras escribo, no puedo cortarme las venas y morir desangrado en la bañera...
Mientras escribo, no caminaré distraídamente por la vía del tren esperando escuchar el silbido de la locomotora justo antes de arrollarme...
Mientras escribo, no puedo morir de sobredosis, solo tiritando, con una jeringuilla en la mano, en un sucio portal...
¿Mientras escribo te olvido?
lunes, 31 de marzo de 2008
jueves, 27 de marzo de 2008
Atención señores viajeros II
El servicio de visitas al mundo de las sombras queda restablecido con normalidad. Le pese a quien le pese.
martes, 26 de febrero de 2008
martes, 12 de febrero de 2008
Dos locos
Aún no ha amanecido del todo, y hace un frío que pela. El sol les comienza a deslumbrar cuando llegan a la calle principal de la ciudad que buscaban. Cogidos de la mano, caminan cada vez un poco más despacio. Nunca existieron los relojes para ellos.
-Somos el blanco de todas las miradas de esta puta ciudad que comienza a despertarse, querida.
-Dos sombras en un mundo de blanca luz...
Ropas de colores chillones y desgastadas, cubiertas de polvo, destacan demasiado. Era de suponer. En medio de las bonitas casas, las felices familias y los lujosos coches, la aparición de dos locos, dos forasteros, uno con sombrero de copa, y una con falda corta, medias y botas, caras pintadas ambos, supuso un gran imprevisto en el perfecto domingo recién estrenado.
-Esta gente que nos mira desde sus jardines debe aprender la lección, querido.
-Para eso hemos venido. Además, cuánto antes la aprendan mejor. Mejor para el mundo.
-Y debemos comenzar ya con nuestra misión. Manos a la obra....
-Somos el blanco de todas las miradas de esta puta ciudad que comienza a despertarse, querida.
-Dos sombras en un mundo de blanca luz...
Ropas de colores chillones y desgastadas, cubiertas de polvo, destacan demasiado. Era de suponer. En medio de las bonitas casas, las felices familias y los lujosos coches, la aparición de dos locos, dos forasteros, uno con sombrero de copa, y una con falda corta, medias y botas, caras pintadas ambos, supuso un gran imprevisto en el perfecto domingo recién estrenado.
-Esta gente que nos mira desde sus jardines debe aprender la lección, querido.
-Para eso hemos venido. Además, cuánto antes la aprendan mejor. Mejor para el mundo.
-Y debemos comenzar ya con nuestra misión. Manos a la obra....
miércoles, 30 de enero de 2008
Culpable
Tu mano izquierda jugando con el borde del vaso ancho, perdida la cuenta de los whiskys en lo que va de noche, mientras tu derecha sujeta instintivamente el cigarrillo. Vas más maquillada que otras veces. En tus ojos atisbo una sospecha del motivo. Se va llenando de humo el bar. La música hace rato que dejó de importarnos.
Me quedo callado, mirándote, mirando tus ojos, mientras das otra calada al cigarro.
Sin mirarme siquiera, mientras echabas el humo, dijiste:
- ¿Sabes? Esto nunca me había sucedido a mí. Lo veía en otras pero no lo entendía. Pero contigo es la segunda vez que me pasa. Eres un hijo de puta, y lo sabes, aunque no lo puedas evitar...
Me quedo callado, mirándote, mirando tus ojos, mientras das otra calada al cigarro.
Sin mirarme siquiera, mientras echabas el humo, dijiste:
- ¿Sabes? Esto nunca me había sucedido a mí. Lo veía en otras pero no lo entendía. Pero contigo es la segunda vez que me pasa. Eres un hijo de puta, y lo sabes, aunque no lo puedas evitar...
jueves, 24 de enero de 2008
Do Re Mi....
Continúa como el primer día la misma ilusión. En los abismos escuché unas extrañas palabras, articuladas en un idioma desconocido para mí. Las escuché e intenté repetirlas. Un fracaso. Una y otra vez no lo conseguí. Caí al suelo, cuando las palabras comenzaron a dejar un rastro de luz, intenso, hasta que de repente estallaron, y tras la explosión, se convirtieron en sonidos. Notas musicales. Y me levanté del suelo.
Va ya más de un año con mi saxofón tenor color plateado, y cada vez nos llevamos mejor.
Va ya más de un año con mi saxofón tenor color plateado, y cada vez nos llevamos mejor.
sábado, 12 de enero de 2008
La última noche
En aquel momento comprendí que nunca más te vería. Nunca. Es algo para lo que me he estado preparando, sin conseguirlo, durante demasiado tiempo. Cielos sin luna, sin estrellas, es lo único que veré cada noche...
Esta noche supe que tus ojos estaban más hundidos de lo normal, no te acercaste a mí, no dijiste nada y pasaste todo el tiempo, sintiéndote sola, mirando por la ventana hacia ningún sitio, o hacia nuestro pasado o hacia ese nuestro no-futuro... Antes de que te marchases, supe que no volvería a verte, ni me acariciarías ni me besarías nunca más. Abriste la puerta, me miraste por última vez y sin decir nada, te marchaste acelerando el paso. No te reprocho nada, me gustaría que lo supieses. Creo que has encontrado a alguien. Acabaría sucediendo. Ahora te toca volver a sonreír. Sin mí. Con otro.
Desde aquel día que me trajeron aquí comprendí que lo nuestro no sería para siempre. Para siempre también se ha convertido en una palabra vacía para mí.... A las lagrimas las siguieron la incomprensión, el odio y el olvido. Todas las noches esperaba ansioso tu visita. Torturándome con la idea que un día no volverías más. Que me olvidarías. Me hacía sufrir, pero siempre acababas viniendo después de trabajar. Mañana ya no te veré.
En mi mente te recordaré alegre, con una preciosa sonrisa en tu cara, los dos cogidos de la mano caminando sin importarnos nadie más. No quiero recordarte con lágrimas en los ojos, saliendo rápido de esta maldita habitación de hospital, mientras yo, inmóvil, no puedo detenerte, ni hablarte, ni susurrarte, ni llorarte, ni besarte, enchufado a estas máquinas para toda la eternidad...

Esta noche supe que tus ojos estaban más hundidos de lo normal, no te acercaste a mí, no dijiste nada y pasaste todo el tiempo, sintiéndote sola, mirando por la ventana hacia ningún sitio, o hacia nuestro pasado o hacia ese nuestro no-futuro... Antes de que te marchases, supe que no volvería a verte, ni me acariciarías ni me besarías nunca más. Abriste la puerta, me miraste por última vez y sin decir nada, te marchaste acelerando el paso. No te reprocho nada, me gustaría que lo supieses. Creo que has encontrado a alguien. Acabaría sucediendo. Ahora te toca volver a sonreír. Sin mí. Con otro.
Desde aquel día que me trajeron aquí comprendí que lo nuestro no sería para siempre. Para siempre también se ha convertido en una palabra vacía para mí.... A las lagrimas las siguieron la incomprensión, el odio y el olvido. Todas las noches esperaba ansioso tu visita. Torturándome con la idea que un día no volverías más. Que me olvidarías. Me hacía sufrir, pero siempre acababas viniendo después de trabajar. Mañana ya no te veré.
En mi mente te recordaré alegre, con una preciosa sonrisa en tu cara, los dos cogidos de la mano caminando sin importarnos nadie más. No quiero recordarte con lágrimas en los ojos, saliendo rápido de esta maldita habitación de hospital, mientras yo, inmóvil, no puedo detenerte, ni hablarte, ni susurrarte, ni llorarte, ni besarte, enchufado a estas máquinas para toda la eternidad...

Suscribirse a:
Entradas (Atom)