jueves, 6 de septiembre de 2007

Ideas inconexas XVII

Fueron duros los días y las noches caminando en ese infinito desierto, lleno de vacíos, lleno de nadas. Solamente me acompañaron la culpa y la derrota. Intenté descansar, intenté recuperarme, pero solo encontré oasis, más falsos que dios.




Se levantaron una tras otra tormentas de arena que me cegaron. O eso creía. Caminé en circulos, completamente desorientado, triste y mudo, solitario y apático, asqueado y hundido. Ante mí, la nada, cubriendo las luces, y desde al oscuridad, me di cuenta que solo podía sentirme vivo en esos putos recuerdos. Fueron noches frías de sudores en el que las pesadillas devoraron la angustia.

Hasta que un día vi aquellos ojos observándome.

2 comentarios:

Martixx dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Durante una época de mi vida, me sentí exáctamente así. Lo único que hacía era caminar dando círculos, para llegar siempre al mismo puto sitio, oscuro y amargo. Pero pasó...