
Se levantaron una tras otra tormentas de arena que me cegaron. O eso creía. Caminé en circulos, completamente desorientado, triste y mudo, solitario y apático, asqueado y hundido. Ante mí, la nada, cubriendo las luces, y desde al oscuridad, me di cuenta que solo podía sentirme vivo en esos putos recuerdos. Fueron noches frías de sudores en el que las pesadillas devoraron la angustia.
Hasta que un día vi aquellos ojos observándome.
2 comentarios:
Durante una época de mi vida, me sentí exáctamente así. Lo único que hacía era caminar dando círculos, para llegar siempre al mismo puto sitio, oscuro y amargo. Pero pasó...
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