El sentido de la vida es, de sencillo, inmenso. Es llevarte el zumo a la cama y despertarte con un beso. No tiene más sentido, ni realidad de realidades, la vida. No más futuro ni interés que el placer de tu sonrisa, somnolienta y agradecida, que frunce el labio disimulada e inconscientemente, que me murmulla dormidita cosas al oído mientras tus brazos se cuelgan a mi cuello. Te incorporo, te digo que no te asustes, que no mires para abajo, y abrazada a mí te doy de beber, tras un protocolario brindis que inaugura otro día pasional, de frondosa y merecida previsibilidad. Repleto de las grandes cosas.
"Tengo el firmamento en el cuerpo", dices divertida frente a mí en la inmensa bañera. Yo sé que es cierto. Alternas los dedos índices para señalarte, no hay ánimo de lucro, solo la evidente constatación. casi científica, de tus estrellas tetas, tu coño sol, de la media luna que dibuja tu cadera. Hundidos ambos en dunas de espuma y jabón, pirámides de piel que sobresalen del agua, consigo sonrojarte con un piropo que no te vende lo que ya posees.
Extraído de "El engranaje de las mariposas",
de Enrique Suárez Caycedo, alias Kike Babas.
viernes, 5 de octubre de 2007
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2 comentarios:
el verdadero sentido de la vida es:
"Estas ganas de nada...menos de spiz"
Joaquin sabino - nos sobran los emoticonos
a veces esos momentos parecen dar sentido a la vida. Otras, en cambio, parecen poco más que preámbulos para el sexo. Depende del grado de agotamiento emocional de cada cual. A mayor agotamiento, mayor ansia de poesía. Bueno, quizás me equivoque y el amor exista...
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